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Eucalipto

(Eucalyptus Globulus)


Su historia es tan breve, que empieza en el año 1792; pero este árbol se ha abierto camino a través de todos los países cálidos y de los templados menos fríos, y ha saneado extensos territorios palúdicos del Orbe entero.

Arbol robusto de de gran porte, que suele rebasar los 15 m. de altura, y que se desarrolla rápidamente; las hojas jóvenes se diferencian fácilmente de las adultas ya que son de color ligeramente azulado y crecen en las ramas jóvenes, las adultas por el contrario, crecen en las ramas más viejas, son de color verde y tienen forma de hoz; las flores son blanquecinas; el fruto es una cápsula conácea que contiene numerosas semillas. Este árbol posee un olor fuerte y aromático. Es originario de Australia y Tasmania, donde fue descubierto por Labillardière a fines del siglo XVIII. Dícese que fue introducido en Argelia en 1854 y en Europa, en 1856. En menos de un siglo se ha difundido su cultivo por toda la Península, y existen grandes plantaciones de ella en el Norte y en Portugal.

A pesar de ser australiano se ha aclimatado perfectamente en varias regiones del mundo, se desarrolla bien en zonas cálidas, pero necesita mucha agua para su desarrollo. Las hojas adultas contienen en su aceite esencial hasta un 80% de eucaliptol.

La introducción del eucalipto se hizo para sanear terrenos bajos y pantanosos, morada de las larvas de mosquitos y pensando que no sólo acabarían con las charcas y humedades sino con los "miasmas" del paludismo; además, se creía que las hojas de por sí, y administradas a los afectos de paludismo, obrarían como febrífugas. En realidad, ni dañan a los mosquitos transmisores de las fiebres ni se las quitan a los palúdicos. Pero el rápido desarrollo de este árbol, y la absorción de grandes cantidades de agua del suelo pueden llegar a desecar el terreno y a impedir que se formen charcos y medren en ellos aquellas larvas.

Las hojas de eucalipto son anticatarrales, útiles contra las inflamaciones de las vías respiratorias y contra los catarros gastrointestinales. Algunos, y sobre todo en América, las recomiendan contra la diabetes. El eucalipto, y principalmente su esencia, no es innocuo; por vía interna, conviene no rebasar las dosis moderadas, porque puede resultar dañino y provocar gastroenteritis, hematuria, dificultades respiratorias, etc.

Uno de los empleos más usuales de estas hojas es el baño de vapor de pecho y cabeza, con lo que se consigue una descongestión de todo el aparato respiratorio; para cada baño de vapor se utilizan de 15 a 25 gr. en 3 litros de agua. Se utiliza la corteza y las hojas en polvo como sucedáneo de la quina. Su uso dietético es como aromatizante en mieles y caramelos.

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 
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