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Melisa

(Melissa Officinalis)


La Melisa también es conocida con el nombre de Toronjíl. Mattioli, en sus comentarios de la edición italiana de 1548, hace resaltar el entusiasmo que sintieron los árabes por el toronjil: "Vulgarmente el apiastro se llama en Toscana cedronella, y también melissa, como se llama todavía en Lombardía". Esta planta se viene utilizando desde la época de los griegos como nervina, cefálica y, la que es más ignorada de sus virtudes, como exhilarante. Serapión aseguraba que la Melisa quitaba todas las inquietudes e imaginaciones del cerebro, especialmente las que propician "humores melancólicos". Hoffmann aseguraba que la planta avivaba el entendimiento y tonificaba la memoria.

El toronjil es una hierba que se renueva todos los años con brotes tiernos al llegar la primavera. Sus vástagos, endurecidos después y ligeramente lignificados en la base, pueden llegar hasta cerca de 1 m. de altura. Esta planta huele agradablemente con aroma que recuerda el del limón; sus hojas y sus sumidades tienen sabor nada desagradable, sobre él predomina el aroma antedicho.

Se cría en los huertos, ribazos, torrentes, etc., a menudo como restos de cultivos precedentes, porque es planta que, por poco que se la deje hacer, con una vez que se siembre en un lugar ya tiene bastante para no perderse.

Los principales usos y virtudes de la Melisa son las estimulantes y antispasmódicas, que se atribuyen a la esencia. Por tanto, se emplea el toronjil para reanimar a los desmayados, apaciguar el corazón desbocado, calmar los nervios, facilitar las digestiones difíciles en ciertos estados nerviosos, contra todos los males llamados histéricos, los vómitos de las embarazadas, las menstruaciones difíciles, etc. La manera más sencilla de administrar el toronjil es en forma de tisana. Es muy suave, y cura fiebres y vómitos. Se usa además como perfume.

Desde el siglo XVIII, las diversas farmacopeas hispanas han venido consignando la fórmula para preparar el agua de Melisa compuesta, vulgarmente llamada carmelitana, con escasas variaciones. Además de las hojas y sumidades recientes de toronjil, que predominan en ella, se destilan, con alcohol de 80°, la parte externa de las cortezas de limón y de naranja, nuez moscada, cilantro y corteza de canela. Los Carmelitas Descalzos, preparan su alcoholato de Melisa desde 1611 conocido vulgarmente como "Agua del Carmen", y queda aún como el antispasmódico más popular.

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 
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