Poner
una olla al fuego y echar el hueso, la carne de ternera, la de gallina,
la zanahoria, pelada y cortada en dos o tres trozos, el apio limpio
y cortado, la cebolla, pelada y cortada en dos, unos granos de pimienta
y la sal.
Cubrir todo con abundante agua fría.
Mantener
la olla destapada y cuando empiece a hervir, bajar el fuego y dejar
cocer a fuego lento unas tres horas, desespumando de vez en cuando.
Cuando el caldo esté hecho, retirar del fuego y colar el caldo a través
de un colador fino.
Meter
el caldo colado en el frigorífico durante unas horas.
Sacar el caldo frío del frigorífico y quitarle la grasa que se habrá
acumulado en la superficie.
Ponerlo
en una cazuela al fuego y añadir dos claras de huevo batidas.
Mezclar bien con un batidor de varillas mientras se va calentando, cuando
rompa a hervir, apartar del fuego, sacar toda la espuma con una espumadera
y colar el caldo a través de un paño húmedo, colocado sobre un colador
fino.
Rectificar
de sal. Poner una sartén al fuego, con un poco de aceite y freir el
pan, cortado en daditos.
Servir en las tazas de consomé, añadir una cucharada de vino y acompañar
de los taquitos de jamón y los coscorrones de pan frito.