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Desengrasar caldos y guisos
Tomates verdes
Espinas de pescado para caldos
Huevos fritos

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ESPINAS DE PESCADO PARA CALDOS

Guarde en el congelador, bien limpias y secas, las espinas y cabezas de los pescados que vaya a cocinar. Reunidas varias, serán muy útiles otro día para hacer un buen caldo de pescado... para arroces, por ejemplo (para hacerlo, sofríalas bien con cebolla cortada, puerro, perejil, y quizás un diente de ajo, antes de echar el agua).

 

 

TOMATES VERDES

Si los tomates están excesivamente verdes (o los kiwis, o los aguacates... o prácticamente cualquier fruta) envuélvalos en papel de periódico y déjelos en un lugar no muy frio. Según lo verdes que estén el éxito puede ser mayor si además los metemos en una bolsa de plástico.

 

 

 

 

 

 

 

DESENGRASAR CALDOS Y GUISOS

Cualquier caldo de carne y determinados guisos -la fabada, por ejemplo- resultan mucho más sabrosos y digestivos si son desengrasados antes de servirlos. Una vez hechos se ponen a enfriar, y se dejan al aire libre, en invierno, o en el frigorífico, en verano; al día siguiente toda la grasa estará flotando en la superficie, lo que facilitará quitarla con una cuchara y con mucho cuidado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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HUEVOS FRITOS

Hágalos en una sartén no muy grande (20 ó 22 cm. de diámetro) con dos dedos de aceite por lo menos; desde luego, ha de ser de oliva pues es el que más alta temperatura puede alcanzar. Parta los huevos sobre una taza pequeña de café, que le permitirá verterlo muy lentamente sobre el aceite humeante: que caiga primero una parte de la clara y, sin interrumpir la acción, cuando ésa empieza a cuajar en el fondo, deje caer la yema, que arrastrará el resto del huevo.

 

 

 

 

 

 

 

                                         
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